EL DIAMANTE AZUL DEL BIENESTAR

En Enero, Madrid se convierte en un cruce de miradas globales.


No es solo el calendario el que marca el inicio del año, sino una conversación global, entre pasillos, encuentros privados y miradas que saben leer tendencias antes de que se vuelvan obvias. En ese clima, FITUR vuelve a funcionar como un termómetro preciso de hacia dónde se mueve el turismo contemporáneo. Y en su edición 2026, el bienestar dejó de ser un concepto amable para ocupar un lugar central, casi político, dentro del mapa de decisiones.

Allí, el Grupo Excelencias entregó uno de sus reconocimientos más significativos: el Premio Excelencias Turísticas en la categoría Wellness – “Sociedades más sanas”. No se trata de un galardón pensado para titulares efímeros. Desde hace dos décadas, estos premios distinguen trayectorias, proyectos y miradas capaces de aportar valor real, innovación sostenida y una ética clara en el desarrollo del turismo iberoamericano. En 2026, el símbolo elegido fue un Diamante Azul, una pieza que no alude al brillo superficial sino a la profundidad, al compromiso y a la permanencia.

El reconocimiento recayó en nuestro amigo Flavio Acuña, una de las figuras más respetadas del turismo de bienestar a nivel internacional. Su trabajo nunca giró en torno al espectáculo ni a la promesa rápida. Por el contrario, su enfoque entiende el wellness como un sistema, una trama donde convergen sostenibilidad, impacto social, diseño consciente y una idea del viaje que trasciende el placer inmediato. En su visión, el verdadero bienestar no termina en el huésped, sino que se expande hacia las comunidades, los equipos de trabajo y los territorios que hacen posible la experiencia.

Que este Diamante Azul viaje este año a la República Dominicana tampoco es casual. El destino encarna una hospitalidad que va más allá del paisaje y encuentra en el turismo de bienestar una herramienta concreta para mejorar la calidad de vida, generar desarrollo responsable y proyectar una identidad alineada con los valores del presente. El premio, en ese sentido, funciona como un mensaje en movimiento: el turismo puede -y debe- ser un agente activo en la construcción de sociedades más sanas.

Durante la ceremonia, Acuña eligió una frase breve, sin grandilocuencias, para explicar el logro: “el mérito es del equipo”. Esa afirmación revela la lógica que sostiene su trayectoria. El bienestar auténtico no se construye en soledad ni desde el ego, sino desde procesos colectivos, consistentes y silenciosos. Es una forma de liderazgo que no busca protagonismo, pero deja huella.

En el contexto de FITUR 2026, este reconocimiento confirma algo que en los circuitos más atentos ya se percibe con claridad: el wellness dejó de ser un complemento aspiracional para convertirse en una de las columnas vertebrales del turismo de alta gama. Un lujo que ya no se define por la opulencia, sino por la capacidad de generar equilibrio, sentido y legado. Porque, al final, el viaje más valioso no es el que se recuerda por sus comodidades, sino el que mejora la forma en que vivimos cuando regresamos a casa.